Día del maestro

una visión liberal

Por Rafael García Planchart en Enero, 2025

EL DÍA DEL CADA VEZ MÁS DISMINUIDO 

EDUCADOR


Es grotesco ver al que dirige Miraflores dirigirse a los educadores en su día, para lanzar unas líneas de cómo es la nueva educación. En su alocución, reconoce la tragedia que viven los educadores, la deserción escolar masiva que alcanza más del 70% de los niños y jóvenes en edad escolar, la mediocridad de los programas, el incumplimiento generalizado de los calendarios escolares. No habla del mal estado de la infraestructura y los bienes muebles; están en ruinas.

No habla de la miseria a la que han llevado a los maestros y profesores, ni de que han abandonado sus cátedras, pues muchas veces no tienen ni siquiera el dinero para pagar el transporte que los llevaría a la localidad donde tienen que dar clase ni la alimentación para poder tener ánimo.

Resolver el problema de la educación es una de las cosas más resueltas en la inmensa mayoría de los países, sobre todo en los democráticos, que son los más avanzados del mundo en esa materia. 

Pero quienes ostentan el poder no tienen voluntad política para resolverlo, pues, como una vez advirtió el ministro de Chávez , Jorge Giordani, no se puede elevar el nivel de vida del pobre porque deja de votar por la revolución.

 Y ahora que no votaron por la revolución, ¿para qué dejar que ellos o sus hijos puedan progresar? Después de todo, mientras más mediocre sea el país, más brillarán los cada vez menos profesionales que se quedan en Venezuela, o los líderes de la izquierda, pues la gente dejará de razonar y las campañas propagandísticas tomarán el lugar de la verdad.

Ese es el razonamiento de los políticos que lideran el régimen. Ese es el razonamiento que guía a las autoridades competentes en educación en todos los niveles. Por eso es que el resultado es el de la tragedia que se vive y que cada vez se profundiza más. Por eso es que los educadores se van del país a contribuir con el desarrollo en otros horizontes y, con ello, su desarrollo. Porque los educadores, como cualquier ser humano, quieren tener sus logros, su estabilidad económica, que les permita vivir de una manera digna y con estabilidad, su crecimiento laboral continuo, enriqueciéndose de nuevas técnicas, asistiendo a seminarios y congresos, y trayendo innovación a las aulas. Son educadores porque están orgullosos de su conocimiento y de su capacidad de transmitirlo, de poder darle a la gente algo mucho más valioso que el dinero, de poder formar a una nación, a un país.

Mientras la dictadura siga profundizando su desesperación, más locuras, más desesperanza, más deserción ocurrirá en el sector educativo, y el país se quedará más pobre y más atrasado hasta convertirse intelectualmente en el último país del mundo.

Económicamente estamos a la altura de los países más pobres del mundo. Todavía nos quedan generaciones educadas que no han llegado a eso, pero las próximas, si no se hace algo distinto, llegarán a llevar al venezolano a hacer especie de tribu africana recién descubierta, llegando a la cultura autóctona ancestral que tanto pregonan los personeros del régimen, y a la que tanta importancia le dan en sus discursos y actos públicos.

Allí es donde nos quieren llevar. Pero allá no vamos a llegar, porque al salir de esta dictadura, que es bien pronto, el educador en todos sus niveles se convertirá en el profesional más respetable y respetado de la escala social, tal cual ocurre en los países más desarrollados y exitosos.

Los verdaderos héroes de la sociedad no son los militares o los políticos, sino los educadores y los productores, que son la primera línea de desarrollo de ciencia y tecnología; son quienes producen científicos y técnicos que son los que permiten que un país crezca.

Y en la Venezuela liberal, federal y democrática que se aproxima, el educador no solamente gozará de prestigio y reconocimiento, sino de ingresos acordes a su profesión y a sus capacidades, pues la transformación de la educación en una actividad productiva, tal cual en los países democráticos del mundo, con el estado subsidiario para aquellos que no tienen la capacidad económica para estudiar, permitirá el pleno desarrollo de la actividad educativa en su máxima expresión.

Esa es la Venezuela educativa que se viene. Y que es segura, puesto que VAMOS HASTA EL FINAL, ¿NO?

Rumbo al progreso

Los maestros serán una referencia nuevamente.

Día del maestro